Huelga general
Publicado por Jorge Hoya el 28 septiembre 2010, 08:50 - Comentarios
(0)
Etiquetas: Reflexiones, Política
Hoy he visto un email de un amigo que me parece merece la pena ser leido por todos (que cada uno se aplique lo que le toque). No estoy al 100% con lo que él dice pero no deja de tener razón en muchos aspectos.

Para todos esos, que entre un Sálvame y un Callejeros se marcan un clásico "es que no sirve para nada", o el mítico "llega demasiado tarde", o la no menos habitual "los sindicatos sólo se preocupan de lo suyo"...
Había pensado preparar algo para el blog, pero el enlace que te mando es mucho mejor que cualquier tribuna dogmática de las mías. Si la subes, harás un buen servicio a una causa justa.
Y hablando de causas justas, no sé que vas a hacer el miércoles. No me corresponde. Pero si un recorte del 5% en tu salario te pareció motivo suficiente para ir a la huelga de funcionarios, estoy seguro de que la pedazo reforma que se avecina (el enlace de marras es sólo una pincelada) más la subida a los 67 años de la jubilación, más la congelación de las pensiones, más los 30.000.000.000€ que llevamos "donados" a la banca para que sanee sus cuentas mientras estrangula las nuestras, constituirán un buen motivo para que pasado mañana acudas una vez más a ejercer tu derecho de huelga. Y sobre todo, hay una razón aún mayor.
Seamos sinceros, tú no necesitas impedir que se abarate el despido, ni yo tampoco. Eres listo y capaz y disfrutas de un trabajo que en breve se convertirá en fijo y estable, un empleo de calidad. Yo vivo del sol. Pero la gran mayoría de trabajadores no disfrutan de mi suerte o de tus capacidades. A ellos sí que los explotan, los despiden, y apenas son indemnizados. Una y otra vez. Y como la precariedad suele ser muy absorvente, no les deja apenas tiempo para formarse, para leer, para descubrir su condición de clase y sus resortes para defenderse. Así que muchos no irán a la huelga, y muchos otros no podrán, sobra explicarte el por qué.
Como te decía, hay otra razón, una mayor. La solidaridad. Tú eres consciente de pertenecer a una clase, la trabajadora, que padece las consecuencias de la crisis sin haberla originado. Ya es hora de que se escuche nuestro enfado.
Abusando de tu amor por la lectura, me despido con un estracto de una conferencia pronunciada por Eric Hobsbawn en la Universidad centroeuropea de Budapest, en la inauguración del curso académico. Espero verte el miércoles en la manifestación de las 6. Ya me contarás cual fue tu decisión.
"...esto es todo lo que deseaba decirles acerca del deber del historiador. Sin embargo, antes de terminar, me gustaría recordarles algo más. El hecho de ser estudiantes de esta universidad les convierte en personas privilegiadas. Lo más probable es que, como alumnos que son de una institución ilustre y prestigiosa, gozarán, si así lo quieren, de una posición social destacada, tendrán mejores carreras y ganarán más dinero que otra gente, aunque nunca tanto como un próspero hombre de negocios. Lo que deseo recordarles es algo que me dijeron a mí cuando empecé a enseñar en la universidad. "Aquellos por los que estás aquí -me dijo mi propio profesor- no son estudiantes tan brillantes como tú. Son estudiantes mediocres con mentes faltas de imaginación que se licencian sin pena ni gloria con un aprobado justito y cuyos exámenes dicen todos las mismas cosas. Los que son realmente buenos pueden cuidar de si mismos, aunque disfrutarás enseñándoles. Pero son los otros los que de verdad te necesitan."
Esto es aplicable no sólo a la universidad, sino también al mundo. Los gobiernos, la economía, las escuelas, todo lo que forma parte de la sociedad, no existe para beneficio de unas minorías privilegiadas. Estamos capacitados para cuidar de nosotros mismos. Existe por el bien de las personas comunes y corrientes, que no son especialmente inteligentes ni interesantes (a menos, claro está, que nos enamoremos de una de ellas), ni tienen demasiada cultura, ni demasiado éxito ni parecen destinadas a tenerlo. Existe por las personas que, a lo largo de la historia, sólo han entrado en ella como individuos con entidad propia al margen de las comunidades a las que pertenecían por la constancia que ha quedado de su paso en las actas de nacimiento, matrimonio y defunción. La única sociedad en la que merece la pena vivir es aquella que haya sido diseñada para ellos, no para los ricos, los inteligentes, los excepcionales, aunque esa sociedad en la que valga la pena vivir deba reservar un espacio y un margen de acción para esas minorías. Sin embargo, el mundo no ha sido creado para nuestro disfrute personal ni hemos venido a él por tal motivo. Un mundo que pretenda que esa es su razón de ser no es un buen mundo ni debería ser un mundo perdurable."
http://www.escolar.net/MT/archives/2010/09/abaratar-el-despido-de-entrada-no.html
Quizás te pueda interesar:
Y esto es lo que opináis al respecto: